Como trabajar el lenguaje

En este apartado, hay varios métodos realizados que me han parecido interesantes y que pueden servir de ejemplos para trabajar el lenguaje.

  • Cómo enseñar a niños con autismo a hacer preguntas funcionalmente relevantes.

Este primer método está recogido de la página “Federaación Asperger España”.

La mayoría de los niños con autismo no realizan interacciones sociales. Por ejemplo, a menudo no poseen la habilidad para formular preguntas y, por lo tanto, se les debe enseñar explícitamente a realizarlas.

METODO

Participante

Participó un niño de 6 años diagnosticado por otros profesionales con autismo. Además tenía el síndrome de nevus congénito gigante (lunares gigantes en la piel). El niño recibía una enseñanza conductual de 14 horas semanales en un centro de investigación ligado a la Universidad de Oviedo, con un programa como el descrito por Pérez-González y Williams (2005). Entre su repertorio conductual se encontraba que respondía a preguntas tales como: «¿Cómo te llamas?», «¿Dónde vives?», «¿Cuáles son los días de la semana?», etc.), nombraba objetos (por ejemplo,«Eso es un coche »), jugaba con su hermana a un juego de memoria que consiste en emparejar tarjetas, utilizaba un lenguaje de cierta complejidad (por ejemplo, «quiero la patata grande», «no quiero más agua») y seleccionaba objetos. Al empezar el estudio, sin embargo, no formulaba preguntas.

Materiales

Utilizamos aproximadamente 30 cajas que variaron en tamaño, color y textura. En estas cajas se escondían objetos identificados anteriormente por la madre y por los profesionales como objetos de interés para el niño (por ejemplo, juguetes pequeños de cuerda, soldados, aviones y chocolates).

Procedimiento

El procedimiento para enseñar las preguntas fue una réplica del procedimiento de Williams, Donley y Keller (2000) y de Williams, Pérez-González y Vogt (2003). Empleamos un diseño de caso único, de línea base múltiple a través de las tres preguntas. Una maestra y una observadora (la tercera y la cuarta autoras) llevaron a cabo la investigación en el aula del centro de investigación donde el niño recibía instrucción. El niño se sentó de frente a la maestra, quien le presentó las 10 cajas por sesión. La observadora permaneció sentada detrás del niño.

Línea base. En cada sesión la maestra presentó 10 cajas, durante 20 segundos cada una. En cada ensayo presentaba la caja y, sin dar ninguna ayuda explícita, hacía algún comentario acerca del objeto que estaba en el interior. Por ejemplo, «¡Oh, me encanta éste! », «¡Qué bonito es!», «¡Es de color azul!». No le daba ni le enseñaba la caja al niño. Si pasaban 20 segundos y el niño no respondía, la investigadora cambiaba a otra caja.

Enseñanza de la primera pregunta «¿Qué hay en la caja?». La maestra sostenía la caja y hacía algún comentario sobre el objeto que había dentro de ésta en cada ensayo. Entonces, la observadora decía «¿Qué hay en la caja?», para que el niño lo repitiera (proporcionaba una ayuda ecoica —ver Greer, 2002 y Skinner, 1957/1981—. Cuando el niño repetía la pregunta, la maestra le decía lo que había en su interior y le daba el objeto. El niño podía jugar con el objeto durante 20 segundos. Al final de este tiempo la maestra le presentaba una nueva caja. Cuando el niño repetía la pregunta correctamente dos veces consecutivas, la maestra le proporcionaba solamente el inicio de la frase (desvaneció las ayudas a lo largo de los ensayos). Por ejemplo, la investigadora le decía «Qué hay» en lugar de decirle la pregunta completa. Cuando el niño repetía la pregunta correctamente con esta ayuda parcial durante dos ensayos consecutivos, se le quitaba la ayuda. Si el niño cometía tres errores consecutivos (ya sea porque formulaba la frase incorrectamente, ya sea porque permanecía callado tras enseñarle la caja durante tres segundos) la investigadora le decía la frase entera en los dos ensayos siguientes y repetía el mismo procedimiento de desvanecimiento de la ayuda. La maestra repitió este procedimiento hasta que logramos la transferencia de control del estímulo verbal (la pregunta que la investigadora decía) a la presencia de la caja. Por lo tanto, la ayuda ecoica se eliminaba cuando el niño realizaba la pregunta sin necesidad de ayudarle cada vez que se le enseñaba la caja en dos sesiones consecutivas (20 ensayos). El criterio de aprendizaje de la pregunta se cumplió cuando el niño emitió la pregunta sin ayudas en dos sesiones consecutivas de 10 ensayos. A partir de este momento, la maestra pasó a enseñar la segunda pregunta.

Enseñanza de la segunda pregunta ¿Me lo enseñas? El procedimiento fue el mismo que en la primera pregunta. Sin embargo, cuando el niño preguntaba «¿Qué hay en la caja?», la investigadora le decía el nombre del objeto del interior de la caja pero no se lo enseñaba ni se lo daba. Entonces, la otra investigadora decía la frase «¿Me lo enseñas?», para que el niño la repitiera. Cuando el niño repetía la pregunta correctamente, la investigadora contestaba algo así como «Por supuesto que puedo enseñártelo» y se lo daba. El procedimiento para enseñar la segunda pregunta, eliminar la ayuda ecoica y el criterio para continuar con la enseñanza de la tercera pregunta fueron los mismos que en la primera pregunta.
Al empezar a enseñar la segunda pregunta, el niño dejó de hacer la primera pregunta. Entonces, la enseñamos de nuevo. El primer intento consistió en que la maestra decía «No» cada vez que el niño emitía la segunda pregunta sin estar seguida de la primera.
Esta intervención no fue suficiente para que el niño emitiese de nuevo la primera pregunta. Entonces, la maestra enseñó la primera pregunta utilizando el mismo procedimiento de la ayuda ecoica Una vez que el niño adquirió de nuevo la pregunta pasamos a enseñar la tercera pregunta.

Enseñanza de la tercera pregunta «¿Me lo das?». El procedimiento fue el mismo que en la primera y segunda preguntas. Sin embargo, cuando el niño preguntaba sin ayuda, «¿Qué hay en la caja?», la maestra le decía el nombre del objeto pero no se lo enseñaba ni se lo daba. Si el niño preguntaba «¿Me lo enseñas?», la maestra le enseñaba el objeto que estaba en el interior de la caja pero no se lo daba. Entonces la observadora le decía «¿Me lo das?». Si el niño repetía correctamente esta frase, la maestra le decía algo así como «Por supuesto que te lo puedo dar», y le entregaba el objeto. El procedimiento para enseñar la tercera pregunta y eliminar la ayuda ecoica fue el mismo que en la enseñanza de la primera y la segunda preguntas.

Contestar «No» como consecuencia a la segunda pregunta.Después de que el niño aprendió las tres preguntas, realizamos una manipulación para determinar si las tres preguntas se habían aprendido como tres preguntas independientes, como una clase de respuestas, o como una cadena de conductas. En una nueva fase, la maestra decía «No» cuando el niño hacía la segunda pregunta «¿Me lo enseñas?» y no le daba la caja. Mientras tanto, las condiciones para la primera y tercera preguntas permanecieron sin cambios: a la pregunta «¿Que hay en la caja?», la maestra le decía
el nombre del objeto, y a la pregunta «¿Me lo das?» le daba el objeto.

Retorno a las condiciones de reforzamiento originales. Después de tres sesiones en la fase anterior, se retomaron las condiciones originales de reforzamiento: cuando el niño preguntaba «¿Qué hay en la caja?», la maestra le decía el nombre del objeto. Cuando el niño preguntaba «¿Me lo enseñas?», la maestra se lo enseñaba. Y cuando preguntaba «¿Me lo das?», la maestra le daba el objeto. La intervención finalizó dos sesiones después de retomar las condiciones originales de reforzamiento.

Observación y acuerdo entre observadores La maestra y la observadora registraron en un formato todas las preguntas del niño. Cada pregunta emitida sin ayuda en los 20 segundos después de la presentación de cada caja, después de que la maestra dijese lo que hay en la caja, o después de que la maestra mostrase al niño el objeto que se encontraba en la caja, constituyó una respuesta correcta. Después de que el niño aprendió las tres preguntas, en cada ensayo había la oportunidad de emitir las tres preguntas. Las repeticiones no se contaron; por ejemplo, «¿Me lo enseñas?», «¿Me lo enseñas?», fue contada como una única respuesta. La maestra y la observadora registraron siempre la misma respuesta en todos los ensayos. Por tanto, hubo un 100% de acuerdo entre observadores.

  • Estrategias de intervención.

En el siguiente vídeo, a partir del minuto 14, nos habla sobre posibles estrategias de intervención.